Para conmemorar el
LXXV aniversario de la Expropiación Petrolera y honrar la visión
filosófica del General Lázaro Cárdenas, el Presidente Municipal de
Ciudad Madero, Jaime Turrubiates Solís encabezó la ceremonia cívica en
la Plaza 18 de Marzo ubicada en la Colonia Ampliación de la Unidad
Nacional.
Se recordo que el 18 de Marzo pero del
año 1938, en la que Lázaro Cárdenas del Río, Presidente de los Estados
Unidos Mexicanos, tomó un compromiso genuino con la patria y marcó la
nueva ruta para el desarrollo socioeconómico del país que significó un
parte aguas en la historia nacional.
En la ceremonia se
contó con la participación de la escolta de la primaria “Armando Barba”,
así como la presentación de números artísticos por parte de alumnos de
la escuela primaria “Aurelia García Rodríguez” del turno matutino y
vespertino.
2013-03-18
http://www.lacapital.com.mx/noticia/20655-Conmemoran_LXXV_aniversario_de_la_Expropiacion_Petrolera
Un
hombre tomaba cada día el autobús para ir al trabajo. Una parada
después, una anciana subía al autobús y se sentaba al lado de la
ventana. La anciana abría una bolsa y durante todo el trayecto, iba
tirando algo por la ventana. Siempre hacía lo mismo y un día, intrigado,
el hombre le preguntó qué era lo que tiraba por la ventana.
- ¡Son semillas! – le dijo la anciana.
- ¿Semillas? ¿Semillas de qué?
- De flores, es que miro afuera y está todo vacío… Me gustaría poder viajar viendo flores durante todo el camino.
¿Verdad que sería bonito?.
- Pero las semillas caen encima del asfalto, las aplastan los coches,
se las comen los pájaros… ¿Cree que sus semillas germinarán al lado del
camino?
- Seguro que sí. Aunque algunas se pierdan, algunas acabarán en la cuneta y, con el tiempo, brotarán.
- Pero… Tardarán en crecer, necesitan agua…
- Yo hago lo que puedo hacer. ¡Ya vendrán los días de lluvia!
La anciana siguió con su trabajo…
Y el hombre bajó del autobús para ir a trabajar, pensando que la anciana había perdido un poco la cabeza.
Unos
meses después… yendo al trabajo, el hombre, al mirar por la ventana,
vio todo el camino lleno de flores… ¡Todo lo que veía era un colorido y
florido paisaje! Se acordó de la anciana, pero hacía días que no la
había visto. Preguntó al conductor:
- ¿Qué hay de la anciana de las semillas?
- Pues, ya hace un mes que murió.
El hombre volvió a su asiento y siguió mirando el paisaje.
- “Las flores han brotado, se dijo, pero ¿de qué le ha servido su trabajo?. No ha podido ver su obra”.
De repente, oyó la risa de una niña pequeña que señalaba entusiasmada las flores…
¡Mira papá! ¡Mira cuantas flores!
¿Verdad que no hace falta explicar mucho el sentido de esta historia?
La anciana de nuestra historia había hecho su trabajo y dejó su
herencia a todos los que la pudieran recibir, a todos los que pudieran
contemplarla y ser más felices.
Dicen que aquel hombre, desde aquel día, hace el viaje de casa al trabajo con una bolsa de semillas.